La sustentabilidad isostenible.

La sustentabilidad isostenible.

 

Por Ricardo García Martínez.

 

Publicado en La Quincena, N° 37, noviembre 2006.

 

Monterrey, Nuevo León México.

 

El concepto de calidad ha variado a través de la historia de la humanidad. En la época de las cavernas era una apreciación personal de selección de lo que el individuo colectaba para su sustento vital. Actualmente, esta percepción de la calidad, en la realidad de los negocios, de los servicios, de la educación, de la administración, son decisiones y actitudes de grupo, de un país (China, Japón, estados Unidos, etcétera) o de una empresa con intereses para penetrar un mercado antes que otro, de cubrir u territorio para incrementar capital y poder (Wal-Mart, Costco, Shell).

 

La mayor parte de las acciones de calidad que se adoptan para penetrar un nicho de clientela no toman en cuenta los aspectos ambientales, que son vitales, como el agua y el aire, rebasando las regulaciones gubernamentales, a no ser que se utilicen para debilitar posturas y hacer negociaciones ventajosas y lucrativas. A la postre, las restricciones y reglas son dejadas de lado perdiéndose la calidad por cambios administrativos (casos en Monterrey, de las Torres derrumbadas en San Jerónimo; rotonda de casas en Avenida Leones, confundiendo y deteniendo el flujo vial; Pista Serie Kart, Hotel y auditorio ocupando más de 30 hectáreas en Fundidora, e innumerables colegios localizados en zonas de riesgo) y ahora el Proyecto Valle de Reyes, que poco a poco se infiltra con promesas de calidad y sustentabilidad.

 

El Proyecto Valle de los Reyes en el geoecológicamente importante Cañón de Ballesteros, en Santa Catarina, fue rechazado desde 1996; después fue aprobado un campo de golf y subdivisiones, en el año 2003, por el saliente alcalde Humberto González Garibaldi, y ahora es arropado con la prestigiada bandera de la sustentabilidad (usada por la burocrácia pero nunca aplicada) en el cambio administrativo municipal de Santa Catarina, con un alcalde suplente dispuesto a quedar en la historia, esgrimiendo sus promotores argumentos de calidad para desarrollar esta privilegiada y cercana zona al área metropolitana de Monterrey. El Proyecto Valle de los Reyes en el Cañón de Ballesteros se rechazó por razones geoecológicas, de índole metropolitano: un sitio de recarga de acuíferos para consumo de la misma área, por alimentación freática, por protección y sostenimiento de flora y fauna privilegiada, depuración de aire, habitat ecológico, drenaje natural, y por un largo etcétera.

 

La aprobación al vapor del Plan de Aprovechamiento Sustentable, viste al gobierno con una imagen de respeto al medioambiente, con patente de corso, al utilizar la palabra sustentabilidad de moda como en su tiempo lo fueron los de moderniad, calidad, globalidad, usadas pero no aplicadas en rigor y con ello confundiendo a la sociedad civil, académica y empresarial.

 

Un proyecto dentro del Parque Nacional Cumbres que propone de entrada entre 10 y 20 viviendas por hectárea, o sea, lotes entre 500 y 1,000 metros cuadrados por vivienda, debe cancelarse, pues aunado al embarre de materiales impermeables de cientos de hectáreas por la vialidad y equipamiento, sería un proyecto que menguaría el coeficiente de absorción al 100 por ciento del paraje de Ballestros y beneficiaría, sólo con propósitos lucrativos, a un respetable grupo. Por las características naturales estratégicas del sitio, deben cancelarse esos buenos deseos sustentables, halagadores al oído. Realicen, como nos obligan a todos los promotores, Estudios de Riesgo, de Impacto Ambiental y de Impacto Vial, mismos que deben darse a conocer a la metrópoli. El resultado seguramente será negativo para la vida urbana del área metropolitana, pues este Cañón, dentro del Parque Nacional Cumbres, es de conservación de la sustentabilidad y calidad para el desarrollo urbano metropolitano, no es un problema de cabildos alcahuetes y alcaldes efímeros; requiere la atención de profesionistas en geología, hidráulica, medio ambiente, y de la sociedad civil, especialmente de su vecino más afectado, el Municipio de Garza García.

 

La sustentabilidad en el Cañón de Ballesteros se conserva para sostener la calidad de vida de las generaciones futuras de toda el área metropolitana, y no para el aprovechamiento mercantil de pequeños grupos con proyectos insustentables.

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